jueves, 17 de mayo de 2007

ALEXANDER VON HUMBOLDT Y LA ESCLAVITUD

Me contento con examinar solamente lo respectivo a la organización de las sociedades humanas, al reparto desigual de los derechos y de los goces de la vida, y a los peligros amenazadores que la sabiduría del legislador y la moderación de los hombres libres pueden alejar, cualquiera sean las formas del gobierno. Al viajero que ha visto de cerca lo que atormenta o degrada la naturaleza humana, le corresponde el hacer llegar las quejas del infortunio a los que pueden aliviarlo.
He observado la situación de los negros en los países en que las leyes, la religión y los hábitos racionales se dirigen a dulcificar su suerte.
A pesar de eso, he conservado al dejar la América el mismo horror a la esclavitud que experimentaba en Europa. En vano algunos escritores perspicaces, para echar un velo a la barbarie de las instituciones con las ficciones ingeniosas del lenguaje, han inventado los términos, de cultivadores negros de las Antillas, de vasallaje negro, y de protección patriarcal; porque es profanar las nobles artes del entendimiento y de la imaginación, el disculpar con comparaciones ilusorias o con sofismas capciosos los excesos que afligen a la humanidad y le preparan conmociones violentas.
¿Es que se adquiere derecho a no tener conmiseración porque se compare el estado de los negros con el de los siervos de la edad media ?

Alexander Von Humboldt

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